Piztu Psicología
MENÚ

Primera consulta gratuita    644 923 900

BLOG

Trauma Emocional Piztu Psicología Bilbao

¿A qué nos referimos cuando hablamos de trauma emocional?

Escrito por Sandra Vaamonde 05/02/2025

En este artículo arrojamos luz sobre qué es un trauma emocional, cómo y cuándo se produce y los efectos que puede tener en una persona.


¿Qué es un trauma?


Probablemente has oído utilizar la palabra “trauma” en diversas ocasiones y diferentes contextos.  En psicología, llamamos trauma a la herida resultante de vivir una experiencia de un alto impacto emocional que sobrepasa nuestros mecanismos para afrontarla. 


Cuando vivimos una situación en la que no nos sentimos seguros, a nuestro organismo le saltan las alarmas y no es capaz de volver a un estado de normalidad y calma. Y esto sucede así independientemente de la naturaleza de dicha amenaza, no tiene por qué tratarse necesariamente de una amenaza a nuestra integridad física. 


Tampoco tenemos por qué estar ante aquello que supone una amenaza para sentir bloqueo o miedo pero, ¿por qué sucede así?, ¿cuál es entonces el peligro?


Veamos el caso de un hombre de veinticinco años al que llamaremos Raúl, quien sufrió un robo violento por parte de dos desconocidos a la vuelta de su trabajo. De esto hace ya seis meses, pero Raúl se siente desanimado e intranquilo.

 

Tiene miedo a dormirse porque cuando se acuesta le vienen recuerdos del ataque sufrido. Desde entonces, tarda mucho más en ir y en volver de su trabajo porque ha cambiado de itinerario para evitar pasar por el lugar donde fue agredido. 

 

También hay otras situaciones en las que la amenaza no es tan evidente. 


Conozcamos el caso de una niña de 10 años, a la que llamaremos Camila, que acude a consulta acompañada por sus padres. Estos se muestran preocupados ante el cambio repentino en el carácter de su hija. Desde hace dos meses se muestra muy irritable y agresiva en casa, negándose incluso a asistir a la escuela. Piensan que, si esto se prolonga, podría terminar repitiendo curso. 


Después de varias semanas, se enteran de que Fabiola, una amiga con la que tuvo una “pelea de crías”, está aislándola de su grupo de amigas, difundiendo información falsa, humillándola y amenazándola para que no cuente nada. 


Difícil de detectar para los padres de Camila, ¿verdad? También para ella el abordarlo. Cada día se preguntaba con quién hablarlo, cómo hacerlo y qué contar. Pensaba que no la creerían y se enfadarían con ella. Incluso se sentía culpable por pensar así de su amiga quien, a pesar de todo esto, le ayudaba con los deberes y se conocían desde hace años. 

 

 

Cuando hablamos de experiencias de abuso psicológico de naturaleza sutil, una de las amenazas o peligros a los que nos enfrentamos es la pérdida de las relaciones con las personas que queremos, esto es, la desvinculación. ​

 

 

Como señalábamos en otros artículos de nuestro blog, los vínculos, la necesidad de relacionarnos y de sentir que pertenecemos son de vital importancia para nuestro desarrollo y bienestar.


El asegurar nuestro lugar dentro del contexto familiar y/o social a toda costa, tiene como precio desconectarnos de nuestras emociones y pensamientos. Especialmente si nuestro entorno fomenta que silenciemos nuestro mundo interno.


Pero, ¿sabes qué ocurre a nivel psíquico cuando esto pasa? ¿Qué eventos pueden ser traumáticos y qué podemos hacer para superarlos?


La imposición de silencio lleva a la disociación


Venimos prediseñados para hablar, pensar y soñar con lo que nos pasa. Sin embargo, habitualmente nos encontramos con que nuestro contexto no lo favorece, nos impone sus reglas y nos pide silencio.


Seguro que has escuchado frases como estas: “lo que tienes que hacer es pasar página”, “no le des más vueltas y anímate” o “date cuenta de la suerte que tienes, si yo te contara…”. 


Que se nos empuje a callar en vez de permitirnos hablar genera una herida que no cicatriza.


Pero, ¿cómo es posible bloquear una experiencia traumática? La mente humana ha generado lo que Pierre Janet llamaba un automatismo psicológico, un sofisticado “plan B” que nos permite desconectarnos de nuestras emociones y pensamientos. De esta forma, también nos garantiza el silencio y los vínculos. Este es el mecanismo de disociación.


Disociar significa dejar información fuera de la conciencia, ya sea en forma de imágenes o palabras. Esta es una de las razones por las que no siempre somos capaces de acceder a los recuerdos. Hay hechos que se quedan bloqueados y, cuando nuestra voz es silenciada, es el cuerpo el que lo expresa en forma de síntoma.


Es por esto que hay que saber que la memoria traumática no se recuerda, se vuelve a experimentar. Es como si el tiempo se congelase y se estuviera viviendo nuevamente en el pasado.

 

 

Trauma Emocional Piztu Psicología Bilbao


¿Qué se experimenta?


Si has vivido una situación traumática, alguno de los síntomas más comunes que podrías estar experimentando son los siguientes:

 

1. Intenso malestar psicológico y reactividad fisiológica

Sucede cuando nos exponemos a acontecimientos que se asemejan o simbolizan un aspecto del hecho traumático, por ejemplo, el aniversario del suceso o volver a pasar por la calle donde se sufrió violencia.

 

Es habitual que aparezcan emociones como la ira, miedo, vergüenza, tristeza y culpa. Y síntomas fisiológicos como nerviosismo, dolor de estómago y cabeza, fatiga, problemas de concentración e hipervigilancia.

 

2. Flashbacks

Revivir de manera involuntaria el hecho traumático. Reproduciendo el acontecimiento o fragmentos del mismo en bucle o puntualmente de manera intrusiva.

 

3. Sueños angustiosos

Aparecen pesadillas durante el sueño que pueden hacer revivir también la experiencia traumática de forma muy real.

 

4. Evitación

Supone realizar esfuerzos por evitar pensamientos, sentimientos o acciones que conduzcan a la experiencia traumática.

 

5. Alteraciones cognitivas

Es habitual extrapolar el suceso temido a situaciones inocuas, esto es, ver peligros donde no los hay. Se empiezan a interpretar las situaciones de forma catastrófica y las intenciones de los demás como amenazantes.

 

6. Aumento del Arousal

Esto se debe a la amígdala, la parte del cerebro que se encarga de nuestras emociones. Un aumento en esta estructura cerebral implica insomnio, irritabilidad, ansiedad, agresividad y tensiones generalizadas, lo que genera un cambio repentino en el carácter.


Es importante señalar que el trauma altera nuestro sentido de seguridad y nos deja en un estado de gran vulnerabilidad. De esta manera, nos produce un efecto negativo duradero y nos llena de creencias falsas sobre nosotros mismos y/o el mundo.


¿Qué situaciones pueden derivar en un trauma?


Es frecuente asociar trauma con grandes sucesos como los desastres naturales (como las recientes inundaciones provocadas por la DANA en Valencia), los atentados terroristas, las guerras, los accidentes de tráfico, la muerte repentina de un ser querido, una agresión o con lo vivido durante la pandemia por el covid.


Si bien son eventos que pueden dejar una huella profunda en la psique humana, no podemos caer en la trampa del reduccionismo.


Otros, también muy dolorosos y mucho más habituales pero que suelen ser pasados por alto, serían: escuchar a nuestros padres discutir reiteradamente, que nos dejen todo el día a cargo de un cuidador/a o cuidando a nuestros hermanos/as desde pequeños/as, que no nos dediquen tiempo de calidad, que lloremos y nadie nos pregunte por ello, que nos traten mal en el trabajo, que no se tengan en cuenta nuestras necesidades… Son solo algunos ejemplos.


¿Os suena? En consulta, día tras día atendemos a personas “heridas” por situaciones de este tipo.


¿Cómo se convierte una experiencia en un acontecimiento traumático? ¿Qué puedo hacer?


Hay dos grandes factores de riesgo: que el suceso se prolongue en el tiempo y el silencio.


Es importante entender que no podemos huir de nuestros pensamientos y emociones, todas tienen una función y es necesario “darle salida” de forma adecuada y en un espacio seguro.


Como hemos visto en el caso de Raúl o Camila, los recuerdos traumáticos son difíciles de asimilar y pueden interferir de forma significativa en el funcionamiento familiar, social y laboral o académico.


En terapia, la recuperación de un trauma emocional consistirá en, desde las capacidades actuales, procesar de nuevo la vivencia, para comprenderla, dotarla de significado y que así, duela menos.


También en hacer patente lo latente, es decir, ver en qué se traducen esos síntomas. Y es conveniente hacerlo cuanto antes, de manera que podemos evitar trastornos relacionados con el estrés postraumático, fobias, depresión, etc.

 

“Hay heridas nos marcan para toda la vida, pero si se cicatrizan tenemos la oportunidad de seguir viviendo una vida digna y plena”

 

Whatsapp Facebook Twitter LinkedIn

¿Tienes alguna duda? Pregúntanos

  1. Debe aceptar la Política de Privacidad.

ÚLTIMOS ARTÍCULOS

¿A qué nos referimos cuando hablamos de trauma emocional? Aprendiendo a vivir sin ti: adaptación a una ruptura Los diferentes estilos de apego y su influencia en la pareja: “Yo te necesito y eso a ti te aleja” ¿No te quiere o es que no lo expresa igual que tú? Descubre los cinco lenguajes del amor